Ir al contenido principal

"Despáchate y date el vuelto": La corrupción

El dicho popular de los pueblos Latinoamericanos. Se ha enriquecido con frases señalando la característica de la gran corrupción a tal punto, el mismo deseo de los ejecutores ya sea en los hechos, los actos o las prácticas. Al decir: “Despáchate y date el vuelto”, no existe otra cosa que se pueda hacer contra este flagelo, ya que se convierte en totalmente irreversible y utiliza la estructura del poder para ejecutar sus fechorías, a través de un sistema, pero asegurándose, de lograr la confusión por medio de la interpretación (tercer grado de la ignorancia, según TGC).


Todas las personas e instituciones que guardan relación, como funcionarios de una u otra forma cometen corrupción, si tratan de influir, autorizar, aceptar o callar faltas o perjuicios en contra del erario público. Deben ser penalizados de acuerdo al grado de participación en la cuestión pública.

Ningún sistema político, está libre de la corrupción sistémica, pero es deber de todo gobierno luchar, para tratar de disminuir este mal de la humanidad; disfrazado según el grado cultural de cada país. Lo cierto es que aquellos países, que más tratan de bajar el flagelo, serán más rápidamente progresistas.

Los pueblos Latinoamericanos, comienzan a darse cuenta de la importancia de un Estado de Derecho, en democracia, con libertad y sin corrupción, para poder progresar con el bien común. Con poderes al servicio del hombre libre, no generadores de esclavos de los más fuertes o más grandes; para perjudicar a los más débiles tanto económica como culturalmente.


Quienes amamos la democracia, la libertad y el Estado de derecho, con claridad, justicia y libertad, no simple exposición de boca, para esperar tragar vientos de necesidad, consolándonos con la frase más popular en latinoamérica: "Despáchate y date el vuelto", que inmortaliza a la corrupción.

Entradas más populares de este blog

La corrupción y los intereses del Paraguay

El país está dolido, al tener sus intereses hipotecados: al servicio de los vecinos. Sin posibilidad de obtener beneficios para nuestra economía. Por la corrupción sistémica vigente, en las hidroeléctricas. Según la TGC, si la ignorancia consume al gobierno, su poder recae en la injusticia. Necesariamente. Duele tal vez, conocer la responsabilidad que tiene cada ciudadano, al pedir claridad, libertad y virtud, en todos los emprendimientos, donde se comprometen los bienes públicos.  Con mayor razón, cuando se trata de acuerdos con los vecinos más poderosos del Mercosur.

La corrupción y la prescripción constitucional

A este flagelo solo podrá disminuirse y comprenderlo, respetando las prescripciones constitucionales, de un Estado de derecho, en democracia. Esto es así, según lo explica la TGC, porque todo poder nace de la corrupción y solo el derecho puede equivalerlo, para al menos dar posibilidad de defensa civil al pueblo. La costumbre de las democracias bananeras, ha hecho temblar a toda Latinoamérica, al decir una cosa y hacer totalmente otra. Resguardando intereses personales o comerciales, de los amigos, conocidos y correligionarios, en nombre de un sistema; total, la política, sin la exigencia de preceptos constitucionales vinculantes, es un simple festín, en manos de politiqueros: sin ética ni principios. Así es como se sigue confundiendo a la gente, sobre el bien común, con discursos y promesas vanas, que ocultan en la ignorancia, los intereses de unos cuantos. Algunas instituciones públicas necesitan ser saneadas y re-encausadas, para bajar el índice de hechos, actos y prác...

La corrupción y los contactos apropiados

La persecución de la corrupción “ contra ley ”, principalmente del contrabando ‘hormiga’, nos permite ver la gran corrupción florecer en la administración pública en todo el país. Según la TGC, al bajar la ignorancia en la ocultación del poder, sube la justicia y la seguridad social. Este juego en el procedimiento de la lucha, contra la corrupción, produce mucha confusión en cualquier gobierno; algunos de ellos, se centran solo a perseguir lo más visible y directamente sancionable, como lo es el contrabando minorista. Tan común desde la época colonial. Utilizando a los paseros como chivos expiatorios, de una corrupción sistémica a nivel aduanero.