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Acuerdos bilaterales y la corrupción

Nadie puede desconocer la importancia de la integración regional, en el mundo civilizado, para el progreso de las naciones; pero tampoco que la corrupción, sea la directora de estos procesos comunitarios. Generalmente prima la ignorancia, al tomar la interpretación de los Tratados, en perjuicio de la parte más débil sea económica o política.

Son los habitantes de esos países, quienes terminan pagando a la corrupción sistémica, en nombre de la integración, tan publicitada por los gobiernos de turno.

Desde la época colonial, Paraguay vivió y sufrió esta realidad, hasta hoy hipotecado, con viso de integración en obras monumentales, símbolos de las dictaduras del Río de la Plata, realizadas con la promesa de compartir tanto la construcción como los resultados económicos del bien común, para lograr mejor vivir de los pueblos originarios, en primer lugar y luego, para la población en general.

La corrupción sistémica, según la TGC, tiene grados de ignorancia, según los hechos, actos o prácticas. Donde la interpretación sobre una cuestión jurídica, se puede acomodar y dejar inmune al respeto de la ética.

Se argumenta ignorancia o la solución mediática, en perjuicio de una de las partes. Esta misma maniobra, se puede utilizar, en la corrupción sistémica, sobre una clase política venal, sin interés de buscar verdaderamente, la justicia en bien del país.

Nosotros en Paraguay, ya hemos experimentado de todo, solo falta que nos den lo que nos corresponde: como socios de esta industria sin chimenea, que tanto hizo florecer la corrupción sistémica en toda Latinoamérica.

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El país está dolido, al tener sus intereses hipotecados: al servicio de los vecinos. Sin posibilidad de obtener beneficios para nuestra economía. Por la corrupción sistémica vigente, en las hidroeléctricas. Según la TGC, si la ignorancia consume al gobierno, su poder recae en la injusticia. Necesariamente. Duele tal vez, conocer la responsabilidad que tiene cada ciudadano, al pedir claridad, libertad y virtud, en todos los emprendimientos, donde se comprometen los bienes públicos.  Con mayor razón, cuando se trata de acuerdos con los vecinos más poderosos del Mercosur.

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