“Tenemos que confiar en nuestras instituciones”, me expresaba una parroquiana de Asunción preocupada. Según la TGC , la ignorancia es una corrupción sistémica en grande. En primer término, las instituciones no son corruptas, entonces, nadie puede desconfiar de sus instituciones , sino de aquellos funcionarios encargados de hacerlas funcionar; como públicos responsables directos del buen andar de un gobierno. Por eso, la responsabilidad es el principio rector de toda administración. “Entonces las instituciones nada tienen que ver, sino solo sus empleados de arriba y abajo…” Claro, esa sería la franqueza en la expresión, al tratar de de comentar o denunciar tal vez. A nosotros nos gusta interpretar a la medida de las conveniencias, por eso la ignorancia nunca puede ser argumento en el derecho y la ley, normalmente. Sin embargo, en el país, hasta en lo más simple, enredamos . “Si una senadora miente públicamente, ¿qué pasa como funcionaria…?” Hay dos tipos de mentira, la piad...
Blog sobre corrupción. Artículos basados en la primera Teoría General de la Corrupción a nivel mundial. Autor y fundador del curacionismo político.