Ir al contenido principal

Poder, capacidad y corrupción

Últimamente la democracia participativa, constitucional; con libertad de acción y de ideas, está dando una buena lección al pueblo, al conocerse:

1) la capacidad real y los límites del poder, y,

2) la influencia de la corrupción sistémica en el mismo.


Hoy, el cuarto poder no tiene dudas: “…todos los responsables de los hechos, actos o prácticas de corrupción deben ser sancionados”. Por defraudar la confianza depositada en sus personas, a través del voto soberano. Valor y contraprestación debida en la democracia.

Según la TGC el abuso de poder o el tráfico de influencias es corrupción sistémica. Como tal, debe ser resarcido en cada caso, de acuerdo a los artículos constitucionales; quedando a cargo de la justicia, la difícil misión de penalizar, a los propios miembros de los poderes.

Los magistrados y fiscales, como funcionarios públicos, con facultad de decidir y punir, están expuestos, incluso, a perder sus puestos por tratar de aplicar la ley en contra de algunos implicados en corrupción. En varios casos, cuando existen documentos que involucran, directamente, a cabezas visibles de los tres poderes.

En un país desarrollado, donde la corrupción se considera de alta peligrosidad; alguien, acusado con tales pruebas, como mínimo, renunciaría, por ética y salud pública.

Pero aquí, “entre nos”, como diría “Cantinflas”, es casi improbable que así ocurra. Por el contrario, se sigue utilizando el poder, para camuflarse en fueros y discrecionalidades. Más prerrogativas, para demostrar, alevosamente al pueblo, su desprecio por la Carta Magna, los principios de igualdad y de justicia; actuando contra su propia patria.

El desconocimiento de la asignatura “ética” en la función pública, tal vez, sea la causa de la decadencia política. Eso es, ignorancia. Originando la falta de respeto hacia la cosa pública. Que los representantes, con capacidad, pueden, fácilmente desviar para su beneficio personal o el de algún miembro de su familia, amigos o correligionarios.

Será un signo, indudable, de que la corrupción sistémica está bajando, no la dimisión a empellones de los actores políticos involucrados, sino la renuncia voluntaria con el fin de reparar moral y jurídicamente el país.




Entradas más populares de este blog

La corrupción y los intereses del Paraguay

El país está dolido, al tener sus intereses hipotecados: al servicio de los vecinos. Sin posibilidad de obtener beneficios para nuestra economía. Por la corrupción sistémica vigente, en las hidroeléctricas. Según la TGC, si la ignorancia consume al gobierno, su poder recae en la injusticia. Necesariamente. Duele tal vez, conocer la responsabilidad que tiene cada ciudadano, al pedir claridad, libertad y virtud, en todos los emprendimientos, donde se comprometen los bienes públicos.  Con mayor razón, cuando se trata de acuerdos con los vecinos más poderosos del Mercosur.

La corrupción y la prescripción constitucional

A este flagelo solo podrá disminuirse y comprenderlo, respetando las prescripciones constitucionales, de un Estado de derecho, en democracia. Esto es así, según lo explica la TGC, porque todo poder nace de la corrupción y solo el derecho puede equivalerlo, para al menos dar posibilidad de defensa civil al pueblo. La costumbre de las democracias bananeras, ha hecho temblar a toda Latinoamérica, al decir una cosa y hacer totalmente otra. Resguardando intereses personales o comerciales, de los amigos, conocidos y correligionarios, en nombre de un sistema; total, la política, sin la exigencia de preceptos constitucionales vinculantes, es un simple festín, en manos de politiqueros: sin ética ni principios. Así es como se sigue confundiendo a la gente, sobre el bien común, con discursos y promesas vanas, que ocultan en la ignorancia, los intereses de unos cuantos. Algunas instituciones públicas necesitan ser saneadas y re-encausadas, para bajar el índice de hechos, actos y prác...

La corrupción y los contactos apropiados

La persecución de la corrupción “ contra ley ”, principalmente del contrabando ‘hormiga’, nos permite ver la gran corrupción florecer en la administración pública en todo el país. Según la TGC, al bajar la ignorancia en la ocultación del poder, sube la justicia y la seguridad social. Este juego en el procedimiento de la lucha, contra la corrupción, produce mucha confusión en cualquier gobierno; algunos de ellos, se centran solo a perseguir lo más visible y directamente sancionable, como lo es el contrabando minorista. Tan común desde la época colonial. Utilizando a los paseros como chivos expiatorios, de una corrupción sistémica a nivel aduanero.