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Nuestras ciudades y la corrupción


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Un amigo, turista, me expresó lo siguiente: “Vosotros tenéis buenas leyes; una muy interesante Constitución, a la luz de lo que está escrito; pero muy incumplida, desde el mismo preámbulo y ni que decir lo de más adelante…”

En ciertos aspectos tenía claridad el amigo, ya que corrientemente se promete respetar la Constitución para progresar armónicamente, pero sin embargo, para las siete de la noche, todas las ciudades del país están paralizadas, por falta de medios de transporte para la clase trabajadora y pobre.

Siglo 21, y, sin embargo, estoy obligado a permanecer en el banco de alguna plaza: Para esperar la salida del colectivo a la madrugada, cuando no hay posibilidad de pagar un taxi.

En ciertos aspectos, en la época del gobierno autoritario, este “sistema” era una forma de controlar mejor a la población, de modo a que los encargados de mantener el “orden público” pudieran dormir y comer, libremente, a espaldas del desnutrido pueblo; el cual apenas llegaba a la noche.

Muchas veces escuchamos, de boca de los politiqueros, que hemos superado aquellos tiempos; pero la costumbre de cerrar todo apenas llega la noche, sigue.  Queda la ciudad, sin custodio de los que deberían estar en primer lugar, ya que para eso se comprometieron en la función pública; ni en las calles ni en las plazas aparecen. La consecuencia de esta corrupción sistémica, como bien lo explico en la TGC,  en todo el país, es la falta de seguridad y el incumplimiento de un deber ante la ciudadanía, que debe seguir luchando; para superar su propia necesidad y su grave error de seguir votando por la percepción y no por la realidad, la claridad y la virtud; que debería ser la conducta de nuestros representantes en todas las ciudades.

Con ese olvido pernicioso, se restringe la libertad del pueblo y no se logra nunca la democracia económica, complemento necesario para que la política mejore.

Solo así podremos ir superando ese sentir dictatorial; al cual se ha acostumbrado nuestro pueblo, devorando a la juventud, escondiendo la verdad y sacrificando a la justicia.

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