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Lo público y la corrupción


“Lo público” y “La corrupción”

Al mencionar a la “cosa publica”, según la TGC, estamos hablando de los nidos de “la gran corrupción”, imposible de hacerla desaparecer, ya que solo si tenemos un conocimiento objetivo, además de tener poder de decisión podremos disminuirla; a través de la solidaridad entre todos los afectados directos en la sociedad.

La característica de la “gran corrupción” es la invisibilidad, a simple vista, ya que viene adherida con la ley, por eso su nombre de “intraley”.

Sin embargo, puede identificarse a través de la correcta interpretación del derecho: Toda norma jurídica o ley debe estar acorde a otras normas superiores, ya sea la Carta Magna de un país o los tratados internacionales y principalmente los principios contenidos en esos cuerpos legales.

Desde 1948 con la Declaración Universal de los Derechos Humanos, se ha llegado a un acuerdo entre los países firmantes de modo a que las naciones menos favorecidas tengan igual respeto, y busquen su bienestar y desarrollo conjuntamente con los más desarrollados.

Para llegar a esta realidad la humanidad ha pagado un alto precio. Por eso, la corrupción y el desconocimiento de nuestros vecinos de los principios esenciales nos obliga a recordarles que el Paraguay y su gente siempre han combatido la corrupción, desde la época colonial.

Ya nuestra intención de ser país libre y soberano, considerada la primera república de America, nos trajo serios problemas.

Realidad y proceso
Hoy reconocemos que existe mucha corrupción en el manejo de la cosa pública y estamos obligados, más que nunca, a colaborar para tratar de mejorar en primer lugar la ecología, no permitiendo el uso abusivo de nuestros recursos y demás derechos y obligaciones como nación.

Pero también solicitamos la inmediata armonización en el cumplimiento de los tratados respetando nuestros acuerdos anteriores y tratando de mejorarlos de modo a no dejar “grietas” a la corrupción en perjuicio de nuestro pueblo.

Hoy más que nunca, pese a la incalculable riqueza que nos obsequia la naturaleza, paradójicamente, se nos está pidiendo que desconfiemos uno del otro; entre nosotros, entre hermanos; todo, movido por la corrupción sistémica o gran corrupción.

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