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Los servicios públicos y la corrupción

Como ciudadano me interesa, me decía un parroquiano, primero “que se cumplan con los servicios públicos. Sin mentir”.

Es preciso indicar; que la corrupción es la que impide, que las instituciones creadas puedan cumplir a cabalidad con los servicios públicos al contribuyente; generalmente sus presupuestos desaparecen, como por arte de magia, y, mientras, los ciudadanos claman mejores servicios y menos corrupción.

En los países subdesarrollados, se promete mucho durante la campaña proselitista pero luego no cumplen; ya sea por negligencia o por beneficios de la escala política que administra el poder.

Los servicios públicos tales como: la salud, la educación, la seguridad, el agua potable y las comunicaciones; son un barril sin fondo para obtener dinero rápido, siempre y cuando sigan las directrices de la “gran corrupción”. Esta corrupción sistémica, a la cual, no le interesa la institución en la que actúa, si cumple con los objetivos como tal; esto es así en todo el mundo, no solo aquí.

En los últimos años, se ha acostumbrado utilizar a los más necesitados, prometiendo que todo debe ser gratis, y “que desaparecerán la pobreza y los pobres” del país. Tamaña mentira el decir que el bienestar llega sin sacrificio; solo puede ser creído por personas sin formación, en boca de profesionales politiqueros.

La salud: servicio público social

Recientemente, hemos escuchado decir por parte de secretarios del Ejecutivo, que se necesitan nuevas leyes que “castiguen” a los accidentados en tránsito terrestre, especialmente motociclistas irresponsables que han conducido ebrios, a pagar todas las atenciones que les presta el sistema nacional de salud.

Sobre el particular, según la TGC y observando de que tenemos una Constitución social que prevé la atención a la salud como un derecho básico y gratuito, no vemos necesaria la implementación de nuevas leyes, sino más bien obligar, a los encargados de la salud, conjuntamente con los agentes del ministerio público; a que se investiguen las características de cada caso, y, de acuerdo a eso, exigir a los afectados la responsabilidad que el derecho ya les tiene asignada hoy en la legislación civil. Las instituciones encargadas del vital servicio público; de la salud; deben acompañar los procesos penales que se siguen en los accidentes, así como los de indemnización por daños, para, de esa forma, en caso de darse medidas alternativas, multas u otro tipo de sanciones, se priorice la retribución, en cualquier forma, a las instituciones que trataron a los afectados en el accidente, víctimas y victimarios.

Sin ese control y seguimiento, el tráfico de medicamentos y farmacias “amigas” seguirá siendo una constante excusa para prestar un servicio deficitario, y no existe ley que pueda contra la corrupción sistémica: Empotrada en cada uno de los centros de atención a la salud.