El sueldo y “La corrupción”
Algunas instituciones públicas como,
específicamente, la policía caminera, están comenzando a cuestionar el monto de
los salarios de sus funcionarios, con relación al tiempo que deben estar en
servicio en las calles.
A esto, podemos sumarle el interés,
ya manifestado por el nuevo gobierno de “congelar” los sueldos a todos los
funcionarios públicos, gracias a la “acción” de sus sindicatos y demás para “luchar”
por los intereses de sus asociados.
Lo cierto es que la función pública
está llena de contratados, muchos de los cuales no llegan a cobrar el mínimo
legal; pero todo se maneja en silencio a favor de los compadres y amigos de los
representantes del sufrido pueblo.
Mientras, en los tres poderes del
Estado, se auto asignan salarios de primer mundo. Siempre la corrupción parece
ganar al pueblo y la esperanza se venderá dentro de algunos meses, otra vez en
nombre de la política, en boca de los politiqueros y sus financistas, todo
frente a una golpeada ciudadanía, repleta de promesas: ¿Tan solo ahora, por primera vez, en el país se pone en práctica el
descaro absoluto de la ética para ocupar la primera magistratura?
Tal vez, como la corrupción según la
percepción, es lo que manda en el país, el pueblo votó con la intención de justificar
esta verdad absoluta en el mundo.
Si el sueldo de los poderes y
encargados menores de la función pública se estabiliza en nombre de mejorar la
cuestión de la corrupción, es de esperar que también los “funcionarios” electos
lleguen a un acuerdo y bajen sus emolumentos en nombre del bienestar, la
equidad y la salud social.
Aunque la bendición de un sacerdote,
ahora en el parlamento, sea hoy la nueva primicia de la política paraguaya; es
cierto, si queremos vivir mejor debemos seguir apoyando y mejorando la
democracia.