Nuestro conocimiento, logrado por medio del
desarrollo de la T.G .C. (Teoría General de la Corrupción : La primera
a nivel mundial), nos
permite, con bastante suficiencia, plantear el estudio de la corrupción como un
principio de ciencia. Transversal en el derecho y relacionada a las demás por
tratarse de un fenómeno del área humana y social.
Para llegar a ser tal, se tuvo que demostrar, meridianamente la verdad sobre la cuestión planteada como hipótesis, en este caso, el de la corrupción como tema central del poder y del derecho y su acción sistémica completa.
En “La curación social” (2011. Edit. Fund. Podher) se ha sintetizado armónicamente, de principio a fin, lo que abarca el análisis de la corrupción.
Segúnla
TGC : la corrupción nace, tal vez, con el mundo mismo;
acompañando al hombre, y si se quiere, hasta para entretenerlo y darle
justificativos a su desarrollo y superación. De lo contrario (principio de la
clave “roca y fluido” en el epílogo del tratado)
sería muy monótona su estadía en la Tierra.
Todo sería paz y el hombre solo se preocuparía sobre la fecha
de su retorno. Pero no vamos a entrar en el campo espiritual sino en lo social:
sobre el poder, sobre la política y sobre la sociedad.
El primero es un elemento inseparable de la corrupción: donde quiera que exista civilización requerirá de poder.
La segunda deriva del poder constituyéndose en acción del mismo; elemento que solo mejorando regularmente a sus actores y conociendo lo que es “la corrupción”, principalmente como sistema, puede lograr avances para la sociedad. Ésta, precisamente, que constituye el tercer elemento, guste o no, tiene a la corrupción como su epicentro. Las falanges de este esquema son la ignorancia y el vicio, que son elementos variables y que pueden disminuirse, afortunadamente para el bien común, para alivianar los embates de la corrupción sistémica.
Pero si la corrupción se sigue manteniendo como un acto de magia, incomprensible para la generalidad, rige la oscuridad, la ignorancia y el abuso de poder. Por eso impulsamos el curacionismo, para conocer y conocernos como país y sociedad.
Al haber demostrado que existen dos clases de corrupción, una genérica y otra específica que ataca al poder, a la política y a los bienes públicos, estamos cumpliendo en informar y difundir lo que constituye la razón de ser de nuestra existencia en sociedad y sobre el progreso cultural que deberá darse en este siglo XXI para el bien de las próximas generaciones.
Nos estamos sacudiendo del poder absoluto y de facto, que fue usado siempre para debilitar la libertad y el progreso de las naciones.
Habrá y surgirán, muchas ideas farisaicas, pero la verdad siempre triunfa en la vida y ante el hombre, solo ella lo hace libre.
Por eso, la corrupción debe ser enseñada y estudiada para no caer en sus redes sistémicas, y principalmente para no ser pisoteados nuestros derechos políticos reales. Solo así podremos respetar y ser respetados en la democracia de las naciones libres. Es el camino de la curación social.
Para llegar a ser tal, se tuvo que demostrar, meridianamente la verdad sobre la cuestión planteada como hipótesis, en este caso, el de la corrupción como tema central del poder y del derecho y su acción sistémica completa.
En “La curación social” (2011. Edit. Fund. Podher) se ha sintetizado armónicamente, de principio a fin, lo que abarca el análisis de la corrupción.
Según
El primero es un elemento inseparable de la corrupción: donde quiera que exista civilización requerirá de poder.
La segunda deriva del poder constituyéndose en acción del mismo; elemento que solo mejorando regularmente a sus actores y conociendo lo que es “la corrupción”, principalmente como sistema, puede lograr avances para la sociedad. Ésta, precisamente, que constituye el tercer elemento, guste o no, tiene a la corrupción como su epicentro. Las falanges de este esquema son la ignorancia y el vicio, que son elementos variables y que pueden disminuirse, afortunadamente para el bien común, para alivianar los embates de la corrupción sistémica.
Pero si la corrupción se sigue manteniendo como un acto de magia, incomprensible para la generalidad, rige la oscuridad, la ignorancia y el abuso de poder. Por eso impulsamos el curacionismo, para conocer y conocernos como país y sociedad.
El tópico “corrupción”
Todo el mundo usa a la palabra “corrupción”
como muletilla, al hablar, al escribir, al convocar y al acusar; pero, que yo
sepa, casi nadie se animaba, sabiendo o no, a establecer su origen real y su
proyección como factor en la civilización.
Al haber demostrado que existen dos clases de corrupción, una genérica y otra específica que ataca al poder, a la política y a los bienes públicos, estamos cumpliendo en informar y difundir lo que constituye la razón de ser de nuestra existencia en sociedad y sobre el progreso cultural que deberá darse en este siglo XXI para el bien de las próximas generaciones.
Nos estamos sacudiendo del poder absoluto y de facto, que fue usado siempre para debilitar la libertad y el progreso de las naciones.
Habrá y surgirán, muchas ideas farisaicas, pero la verdad siempre triunfa en la vida y ante el hombre, solo ella lo hace libre.
Por eso, la corrupción debe ser enseñada y estudiada para no caer en sus redes sistémicas, y principalmente para no ser pisoteados nuestros derechos políticos reales. Solo así podremos respetar y ser respetados en la democracia de las naciones libres. Es el camino de la curación social.