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La impunidad y la corrupción

A simple conocimiento nos parece que la impunidad es la máxima expresión de la corrupción, sin embargo, solo constituye un elemento de la “pequeña corrupción”; ya que, al constituirse en forma subjetiva la gente lo percibe como injusticia en cada caso particular. Esto sucede en cada uno de los poderes del Estado y en las relaciones particular-Estado, donde normalmente a éste se lo despoja de más presupuesto afectando, finalmente, a una persona o una institución en particular.

La realidad en cuanto al castigo de los delitos de corrupción es que al ser cometidos y conocidos el quién o quiénes están comprometidos en el hecho, que al tener protectores políticos fuertes dentro del gobierno quedan impunes, pero se hace figurar al fuero, la prescripción o un mal planteamiento a propósito de los encargados de la justicia, mano ejecutora de los politiqueros, a quienes muchas veces deben el cargo. Cargo que debe ser mantenido a como de lugar, porque la profesión es muy dura en un país subdesarrollado, sin seguridad jurídica. Ese es el razonamiento y ese es el círculo vicioso. Corrupción sistémica.

La TGC nos permite distinguir con claridad qué tipo de corrupción se ha cometido y dónde estamos en la sociedad y qué tenemos a favor y en contra, tanto nacional como internacionalmente, ya que la corrupción no puede desaparecer, tan solo disminuirse y para lograr este objetivo se debe mejorar y enseñar a conocer objetivamente el fenómeno y así curar paulatinamente, primero a los encargados directos puestos por la política, y no seguir con el circo de pretender tratar a la corrupción subjetivamente siendo que es un sistema.

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El país está dolido, al tener sus intereses hipotecados: al servicio de los vecinos. Sin posibilidad de obtener beneficios para nuestra economía. Por la corrupción sistémica vigente, en las hidroeléctricas. Según la TGC, si la ignorancia consume al gobierno, su poder recae en la injusticia. Necesariamente. Duele tal vez, conocer la responsabilidad que tiene cada ciudadano, al pedir claridad, libertad y virtud, en todos los emprendimientos, donde se comprometen los bienes públicos.  Con mayor razón, cuando se trata de acuerdos con los vecinos más poderosos del Mercosur.

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