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La impunidad y la corrupción

A simple conocimiento nos parece que la impunidad es la máxima expresión de la corrupción, sin embargo, solo constituye un elemento de la “pequeña corrupción”; ya que, al constituirse en forma subjetiva la gente lo percibe como injusticia en cada caso particular. Esto sucede en cada uno de los poderes del Estado y en las relaciones particular-Estado, donde normalmente a éste se lo despoja de más presupuesto afectando, finalmente, a una persona o una institución en particular.

La realidad en cuanto al castigo de los delitos de corrupción es que al ser cometidos y conocidos el quién o quiénes están comprometidos en el hecho, que al tener protectores políticos fuertes dentro del gobierno quedan impunes, pero se hace figurar al fuero, la prescripción o un mal planteamiento a propósito de los encargados de la justicia, mano ejecutora de los politiqueros, a quienes muchas veces deben el cargo. Cargo que debe ser mantenido a como de lugar, porque la profesión es muy dura en un país subdesarrollado, sin seguridad jurídica. Ese es el razonamiento y ese es el círculo vicioso. Corrupción sistémica.

La TGC nos permite distinguir con claridad qué tipo de corrupción se ha cometido y dónde estamos en la sociedad y qué tenemos a favor y en contra, tanto nacional como internacionalmente, ya que la corrupción no puede desaparecer, tan solo disminuirse y para lograr este objetivo se debe mejorar y enseñar a conocer objetivamente el fenómeno y así curar paulatinamente, primero a los encargados directos puestos por la política, y no seguir con el circo de pretender tratar a la corrupción subjetivamente siendo que es un sistema.