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La corrupción y la oculta finalidad

Si la finalidad de la corrupción sistémica, es la ocultación, presentándose como: actos, hechos y prácticas de carácter oficial. Manipulando, la norma, ya sea, en la interpretación o en la aplicación, a fin de conseguir sus fines, en perjuicio del Estado.

Esta situación, hace muy difícil su identificación, antes de la consumación en sociedad. Según la TGC, en todos los sistemas políticos de gobierno, existen normas de derecho, cuyo cumplimiento es obligatorio, sin distinción alguna.

La democracia participativa, en libertad de ideas y de acción, hace posible, en un Estado de derecho, que todos los paraguayos busquemos superar la corrupción sistémica. No aceptando interpretaciones de artículos constitucionales, cuyo cumplimiento es obligatorio: Así como el artículo 143,
donde se establecen los principios que deben regir en la firma y aplicación, de los acuerdos internacionales que realice el país, a través del gobierno, de los tres poderes del Estado.

Al quebrantar esta verdad absoluta, del derecho constitucional, único rector del sistema jurídico nacional, en las relaciones internacionales, estamos de nuevo ante la oculta finalidad de un nuevo “juicio político”.

Así se plantea la verdad de los hechos, actos y prácticas, que se castigan con el “juicio político”. Para el que no respeta la norma constitucional, que en este caso, tendrá, al parecer, un antes y un después. La primera carta está jugada, ante la opinión pública y considerada un “hecho consumado”.


Ahora falta la segunda carta, tal vez para la consumación de este acto, y que se encuadrará, según nuestra norma constitucional: cuyo desenlace nos dará el respeto ante el mundo civilizado y democrático, del cual nos creemos partícipes. Rechazando cualquier oculta finalidad, amparada en la ignorancia y la ocultación sistémica, en perjuicio del Estado de derecho, que abrazamos todos los paraguayos de bien. 

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