Ir al contenido principal

La corrupción y la confianza

—“Aquí la confianza ha terminado, sea de parte de los administradores como de los gobernados; la corrupción sistémica se la tragó”—afirmaba un poblador del Alto Paraná.
Según la TGC, el poder, con una estructura al servicio de la ignorancia, lleva a la mayor injusticia social.
En toda política se necesita confianza para tratar de hacer progresar a las naciones. Por eso, cuando la gente comienza a percibir la pérdida de criterios de justicia, en el Estado, comienza la inestabilidad y el encarecimiento de las cosas.

La politiquería parece triunfar, pero sus castillos se desploman al comprobar el pueblo la farsa, utilizando a la estructura del Estado en su propio beneficio.
La democracia verdadera, por medio del cuarto poder, puede separar los hechos objetivos de las fábulas de campaña electoral. Solo así se podrá hablar, alguna vez de desarrollo.
—“Si los propios uniformados están comprometidos, constantemente, con hechos, actos o prácticas de corrupción, ¿en quiénes vamos a confiar ya entonces, principalmente en la frontera?”—insistía el paranaense.
Esta percepción, de falta de una buena administración de justicia, genera inestabilidad jurídica, para hacer nacer la desconfianza.
La libertad, en una democracia, puede permitir sanear la sociedad, al conocerse las causas de los posibles acontecimientos, que involucren manejos obscuros, que favorecen a grupos cercanos a los politiqueros y “sin novedad”.
El populismo, se llena de proyectos y propaganda, pero sin bases reales para su cumplimiento real; empezando con la financiación, por medio de préstamos internacionales, encadenando el futuro de la población, a un lustro de atraso, por un año de crecimiento ficticio.

La campiña y las fronteras están muy resentidas, al ver  el despojo de los bienes del Estado, al servicio de unos pocos, mientras los indígenas y campesinos, hasta por recolectar “yuyos” deberán pagar. A causa de la corrupción sistémica, con confianza.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

La corrupción y los intereses del Paraguay

El país está dolido, al tener sus intereses hipotecados: al servicio de los vecinos. Sin posibilidad de obtener beneficios para nuestra economía. Por la corrupción sistémica vigente, en las hidroeléctricas. Según la TGC, si la ignorancia consume al gobierno, su poder recae en la injusticia. Necesariamente. Duele tal vez, conocer la responsabilidad que tiene cada ciudadano, al pedir claridad, libertad y virtud, en todos los emprendimientos, donde se comprometen los bienes públicos.  Con mayor razón, cuando se trata de acuerdos con los vecinos más poderosos del Mercosur.

La corrupción y la prescripción constitucional

A este flagelo solo podrá disminuirse y comprenderlo, respetando las prescripciones constitucionales, de un Estado de derecho, en democracia. Esto es así, según lo explica la TGC, porque todo poder nace de la corrupción y solo el derecho puede equivalerlo, para al menos dar posibilidad de defensa civil al pueblo. La costumbre de las democracias bananeras, ha hecho temblar a toda Latinoamérica, al decir una cosa y hacer totalmente otra. Resguardando intereses personales o comerciales, de los amigos, conocidos y correligionarios, en nombre de un sistema; total, la política, sin la exigencia de preceptos constitucionales vinculantes, es un simple festín, en manos de politiqueros: sin ética ni principios. Así es como se sigue confundiendo a la gente, sobre el bien común, con discursos y promesas vanas, que ocultan en la ignorancia, los intereses de unos cuantos. Algunas instituciones públicas necesitan ser saneadas y re-encausadas, para bajar el índice de hechos, actos y prác...

La corrupción y los contactos apropiados

La persecución de la corrupción “ contra ley ”, principalmente del contrabando ‘hormiga’, nos permite ver la gran corrupción florecer en la administración pública en todo el país. Según la TGC, al bajar la ignorancia en la ocultación del poder, sube la justicia y la seguridad social. Este juego en el procedimiento de la lucha, contra la corrupción, produce mucha confusión en cualquier gobierno; algunos de ellos, se centran solo a perseguir lo más visible y directamente sancionable, como lo es el contrabando minorista. Tan común desde la época colonial. Utilizando a los paseros como chivos expiatorios, de una corrupción sistémica a nivel aduanero.