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La corrupción y el ambiente de inseguridad

La exigencia mayor del sistema democrático participativo, con un Estado de derecho, es la mitigación del ambiente de inseguridad, que permita disminuir la corrupción sistémica en el país.

Según la TGC, el poder, por medio de la percepción, trata de mostrar tranquilidad a los habitantes; principalmente cuando el pueblo considera, a la corrupción, como la principal causa de tal situación.

Las faltas, comprobadas por los ciudadanos, por parte de sus representantes en los distintos poderes, son las que germinan el estado de inseguridad; sumado a los destrozos visibles luego de cada temporal, donde quedan al descubierto la precariedad de las obras públicas de municipios y gobernaciones.

La necesidad sigue siendo agobiante para campesinos e indígenas, desprotegidos y utilizados para acallar, a través del cuarto poder,  con ciertas migajas.

La factura ha comenzado a cobrarse: habrán más aumentos, tanto en los gastos del Estado, como en los precios de la canasta básica. Que siguen siendo importados, obligatoriamente y bajo el control de los vecinos; con la expresa finalidad de seguir manejándose bajo sus criterios fácticos, la venta y utilización de nuestros excedentes en las binacionales hidroeléctricas.

Nuestra política pasajera, llena de promesas y rapaz con la cosa pública, cuyos actores solo piensan en sus beneficios y privilegios, como la nueva nobleza de la era democrática: con sueldos de primer mundo, almuerzos tipo crucero y nula rendición de cuentas con nadie.

Los tres factores siempre tan enunciados en las campañas, salud, educación y trabajo, que supuestamente, deberían dar como resultante la tan mentada ‘seguridad’, siguen siendo parte del discurso, más no de las acciones relevantes.

La administración central está llena de proyectos, como pescuezo de pobre; al tratar de salir adelante, olvidando su realidad disponible económicamente. Pasando a llenar los espacios públicos con más prebenda, ampliando el cinturón de inseguridad en todo el país, al amparo de la corrupción sistémica y su caballito, la ignorancia.


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