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¿Corrupción: es objeto de ciencia? Teoría General de la Corrupción.

Específicamente en nuestro país, el común de la gente considera saber por lo menos algo sobre la corrupción. Y se siente segura de lo que sabe.

Esto ocurre precisamente porque la ignorancia es el caldo de cultivo de la corrupción generalizada.

Por ello, principalmente entre los servidores públicos, ya no se distingue un acto justo de otro corrupto.

No ha existido hasta hoy ninguna enseñanza o criterio educativo sistemático; pero sí intentos válidos. Por más que la corrupción, junto con la prostitución, es la más antigua de las desviaciones humanas.



Por esa confusión dogmática, la mayor de las veces los mismos encomendados para luchar contra la corrupción, terminan siendo los principales promotores de su desarrollo.

Para pasar a describir objetivamente a la corrupción se necesita identificar a las bases que constituyen el cimiento de aquello que conocemos como sistema, como un pecado o como simplemente inmoral.

Toda ciencia debe estar abocada en demostrar con claridad objetiva la raíz, causas y consecuencias de los hechos físicos y sociales.

Esto es posible generalmente partiendo de los elementos invariables a los variables, los cuales nos posibilitarán establecer primero una Teoría General, como la que hoy proponemos, que luego será ampliada a sus diversas ramas o aplicaciones que se requieran para su comprobación plena.

Esta teoría deberá posibilitar la determinación del origen y desarrollo de las distintas fases o formas que se manifiestan dentro de lo que solemos denominar sistema de la corrupción.

Dicho sistema solo puede ser combatido con otro sistema y con mejores personas que puedan ejercer el poder buscando la justicia.

Pero ningún sistema tiene la solución en sí mismo. Pese a que algunos osados suelen mentir a la gente diciendo que “acabarán con la corrupción”. Algo imposible en la práctica del poder público. Ya hemos visto, con suficiente detalle, la razón de esta imposibilidad.

Al hablar de sistema no se determina sobre una tendencia o esquema de poder de tinte socialista, de centro o capitalista. Se está hablando de la aplicación de ciertos principios básicos para llegar a los verdaderos responsables de la corrupción; aclarando, que puede ser aplicado en cualquier sistema político, o sistema de gobierno, siempre que el o los gobernantes tengan el real deseo de mantener saludable a su nación.

La finalidad es luchar contra la corrupción objetivamente, y no seguir convirtiendo a la lucha anticorrupción en una monedita de cambio y de progresión de nuevas transacciones multinacionales que mantienen y empeoran los vicios de sus perseguidos.



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