Ir al contenido principal

La corrupción y las oportunidades

Me decía un parroquiano del Alto Paraná: —“Las oportunidades sobran en el país, para la corrupción sistémica”.
Según la TGC, si un poder no puede corregir la ignorancia, como ocultación, desemboca en corrupción sistemática.
Hasta hoy los administradores de turno del país, siguen tratando a este flagelo de manera romántica y subjetiva, olvidando que la corrupción, es un sistema establecido, que necesita de procedimientos especiales, para su disminución efectiva.

Nuestra democracia en libertad, nos permite a los ciudadanos, conocer, con nombres y apellidos, salpicados, después de algunos hechos, actos o prácticas de corrupción sistémica.
Ahora tenemos la realidad; pero las oportunidades de los poderes, nublan la verdadera justicia, que siempre se espera de un Estado de derecho.
“Aquí—me decía el paranaense—nos conocemos todos, y si o es el compadre, es el hijo y la justicia, no camina entre parientes y amigos. Casi siempre usa la venda, tan tradicional en el mundo”.
También se plantea la confusión ante la opinión pública, por parte de algunos señalados.
—“¿Quiénes están libres de este flagelo?, nos decían en campaña. Tal vez la fama de algunos componentes, de los tradicionales, si hurgamos en sus antecedentes, la mayoría da miedo. De saber cómo llegaron a ser nuestros representantes, de mano de los partidos”.
Pero las oportunidades en política, necesitan ser trabajadas al máximo, para evitar caer en la contaminación de los poderes fácticos. Ya sea a través del poder económico dictatorial, ambos muy perjudiciales, para el desarrollo de los pueblos civilizados democráticos. Con mayor razón cuando nuestra Carta Magna, dice que vivimos en un Estado social de derecho.


Comentarios

Entradas más populares de este blog

La corrupción y los intereses del Paraguay

El país está dolido, al tener sus intereses hipotecados: al servicio de los vecinos. Sin posibilidad de obtener beneficios para nuestra economía. Por la corrupción sistémica vigente, en las hidroeléctricas. Según la TGC, si la ignorancia consume al gobierno, su poder recae en la injusticia. Necesariamente. Duele tal vez, conocer la responsabilidad que tiene cada ciudadano, al pedir claridad, libertad y virtud, en todos los emprendimientos, donde se comprometen los bienes públicos.  Con mayor razón, cuando se trata de acuerdos con los vecinos más poderosos del Mercosur.

La corrupción y la prescripción constitucional

A este flagelo solo podrá disminuirse y comprenderlo, respetando las prescripciones constitucionales, de un Estado de derecho, en democracia. Esto es así, según lo explica la TGC, porque todo poder nace de la corrupción y solo el derecho puede equivalerlo, para al menos dar posibilidad de defensa civil al pueblo. La costumbre de las democracias bananeras, ha hecho temblar a toda Latinoamérica, al decir una cosa y hacer totalmente otra. Resguardando intereses personales o comerciales, de los amigos, conocidos y correligionarios, en nombre de un sistema; total, la política, sin la exigencia de preceptos constitucionales vinculantes, es un simple festín, en manos de politiqueros: sin ética ni principios. Así es como se sigue confundiendo a la gente, sobre el bien común, con discursos y promesas vanas, que ocultan en la ignorancia, los intereses de unos cuantos. Algunas instituciones públicas necesitan ser saneadas y re-encausadas, para bajar el índice de hechos, actos y prác...

La corrupción y los contactos apropiados

La persecución de la corrupción “ contra ley ”, principalmente del contrabando ‘hormiga’, nos permite ver la gran corrupción florecer en la administración pública en todo el país. Según la TGC, al bajar la ignorancia en la ocultación del poder, sube la justicia y la seguridad social. Este juego en el procedimiento de la lucha, contra la corrupción, produce mucha confusión en cualquier gobierno; algunos de ellos, se centran solo a perseguir lo más visible y directamente sancionable, como lo es el contrabando minorista. Tan común desde la época colonial. Utilizando a los paseros como chivos expiatorios, de una corrupción sistémica a nivel aduanero.