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La función pública en el Paraguay

Al tocar el tema, de la corrupción y la función pública, en nuestro país, tenemos que determinar muy bien dos clases de funcionarios: Primero, los sujetos a la  Ley 1626/2000 y los otros, no sujetos a la misma, pero que también, a criterio de la TGC, son funcionarios públicos; pero que son electos en un sufragio, o en representación de un partido o movimiento político. Son los senadores y diputados, los directores de instituciones públicas como ANDE, ESSAP, COPACO, YASYRETA, INC, entre otras.

Todos están nombrados, en nuestro país. Para que, los de “alto rango” sean procesados por corrupción, principalmente, para ser removidos, se debe llegar al juicio político o al desafuero. Con el requisito de tener, mayoría en el Congreso.


¿Y qué sucede, si los poderes se coadyuvan para dar impunidad al acusado? ¿Les parece que si un poder superior, como el Congreso, no investiga, algún otro organismo podrá hacerlo? ¿La fiscalía o la contraloría podrán contra un sistema?

Aquí comienza el peregrinar del pueblo: De boca, hay democracia; pero nuestros representantes, no hacen cumplir el Estado de Derecho, tan importante para disminuir la corrupción. Porque si no hay respeto, de la Constitución, por parte de nuestras propias autoridades electas, la ecuación del pueblo es: vicio e ignorancia, es igual a injusticia.


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La corrupción y los intereses del Paraguay

El país está dolido, al tener sus intereses hipotecados: al servicio de los vecinos. Sin posibilidad de obtener beneficios para nuestra economía. Por la corrupción sistémica vigente, en las hidroeléctricas. Según la TGC, si la ignorancia consume al gobierno, su poder recae en la injusticia. Necesariamente. Duele tal vez, conocer la responsabilidad que tiene cada ciudadano, al pedir claridad, libertad y virtud, en todos los emprendimientos, donde se comprometen los bienes públicos.  Con mayor razón, cuando se trata de acuerdos con los vecinos más poderosos del Mercosur.

La corrupción y la prescripción constitucional

A este flagelo solo podrá disminuirse y comprenderlo, respetando las prescripciones constitucionales, de un Estado de derecho, en democracia. Esto es así, según lo explica la TGC, porque todo poder nace de la corrupción y solo el derecho puede equivalerlo, para al menos dar posibilidad de defensa civil al pueblo. La costumbre de las democracias bananeras, ha hecho temblar a toda Latinoamérica, al decir una cosa y hacer totalmente otra. Resguardando intereses personales o comerciales, de los amigos, conocidos y correligionarios, en nombre de un sistema; total, la política, sin la exigencia de preceptos constitucionales vinculantes, es un simple festín, en manos de politiqueros: sin ética ni principios. Así es como se sigue confundiendo a la gente, sobre el bien común, con discursos y promesas vanas, que ocultan en la ignorancia, los intereses de unos cuantos. Algunas instituciones públicas necesitan ser saneadas y re-encausadas, para bajar el índice de hechos, actos y prác...

La corrupción y los contactos apropiados

La persecución de la corrupción “ contra ley ”, principalmente del contrabando ‘hormiga’, nos permite ver la gran corrupción florecer en la administración pública en todo el país. Según la TGC, al bajar la ignorancia en la ocultación del poder, sube la justicia y la seguridad social. Este juego en el procedimiento de la lucha, contra la corrupción, produce mucha confusión en cualquier gobierno; algunos de ellos, se centran solo a perseguir lo más visible y directamente sancionable, como lo es el contrabando minorista. Tan común desde la época colonial. Utilizando a los paseros como chivos expiatorios, de una corrupción sistémica a nivel aduanero.