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Los fueros y la corrupción

En Latino América casi es normal, que los fueros tengan la función de salvar cualquier tipo de acto no tan digno, de un parlamentario o de una cabeza poder. A veces incluso implican violaciones a la Constitución, mientras sus pares se callan y se desentienden del tema, antes que sancionarlo y expulsarlo como representante del pueblo.

La TGC considera a esto corrupción sistémica, que generalmente impide el progreso de una nación, por los abusos cometidos por sus gobernantes y sus representantes en los tres poderes del Estado. El resultado es una plaga que se nota en la carencia de servicios públicos adecuados al desarrollo del país.

Esta misma necesidad, le permite facilidad a los avivados, para sacar provecho con algún parlamentario; todo se puede comprar, con la supuesta excusa de solución a un “problema” social urgente.

Si es una obra, se dan las primeras paladas y nunca se termina; si se compra una máquina, generalmente es usada y con faltante de piezas; si se otorga una concesión, es un hecho que sea en perjuicio, tanto en los plazos como en costos, para la población.

Al final el léxico popular tiene un dicho en Paraguay: “Si un parlamentario te dice buenos días, es mejor mirar bien el cielo para saber si en verdad ha salido el sol”

Se ha perdido la fe de los fueros, hoy con el estado de derecho, en libertad de acción y pensamiento, el pueblo ha aprendido que la idea de vivir y ser ciudadano consiste en participar, opinar; peticionar lo correcto ante las autoridades para corregir y mejorar la democracia.

Este sistema democrático es difícil de sostener, sin caer en la degeneración y el abuso de autoridad que tanto hemos padecido, con los gobiernos bananeros de la región. Sus perjuicios son irreparables aquí en Paraguay, porque la formación adquirida por nuestros políticos, en general, parecería consistir solamente en técnicas para aprovechar el cargo y enriquecerse.

Ni que decir de la experiencia y la rectitud que deberían primar, en todo aquel con buenas intenciones de servir a su pueblo con justicia. Eso es curación social.

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