La
verdad y “La corrupción”
Este mundo globalizado nos presenta a cada
momento, novedades de pena, gloria y ausencia en cuanto a los cumplimientos de
la verdad, buscando la libertad, tan apreciada por todo ser humano con
principio social y humanitario.
No en vano, según la TGC , la verdad es enemiga
mortal de la corrupción sistémica en todo el mundo.
Aquí en nuestro país se ha cobrado la vida, de
un hombre que mantuvo a la verdad, como principio de su vida, para servir a sus
semejantes, más necesitados y buscar un país libre; con verdad y valentía para
ser ejemplo en su pueblo. Un espíritu que la corrupción jamás ha podido matar y
estará siempre presente allí, ayudando y guiando a sus hermanos más pequeños,
paraguayos de Tacuati y otras ciudades.
Decía Don Luis Linstrond: “Se debe decir la verdad
en el país”. Mientras el poder está atornillado en corrupción no hay
posibilidad de salir adelante del subdesarrollo.
La democracia es dura y todos debemos colaborar
para sostenerla, pero tampoco se debe seguir permitiendo dejar los cargos de
las instituciones públicas en manos de los corruptos.
Es obligación de todos los ciudadanos salir de
la corrupción disminuyendo la ignorancia, en todas las entidades del país.
Ya hemos pagado un muy alto precio y
debemos comenzar la curación social en
la verdad.
Se ha perdido a un luchador pero se ganó a un
ángel de la guarda para nuestro pueblo
contra la corrupción.
Debemos terminar con la excusa del silencio y
la ignorancia en la función pública, acicateada por los politiqueros de turno,
sin respeto de la moral ni la ética, con tal de recaudar, olvidando que hacer
política es servir para buscar el bien común.
Si hay errores en la interpretación, solo la
verdad lo puede enmendar y liberar, ante la opinión pública; pero la
corrupción, ni el perdón de “Dios” puede lograr, según el último libro del
Santo Padre actual (“Curar la corrupción”: 2013).