Ir al contenido principal

La corrupción y los valores cívicos

Base en valores

Un parroquiano de Alberdi me dice: “Necesitamos valores cívicos para combatir la corrupción sistémica”.
Según la TGC, la ignorancia en movimiento cambia toda ley a favor de los poderes, en las decisiones y el accionar dentro del ámbito público.
Ya la ética y el sentido subjetivo no pueden solucionar un problema de carácter eminentemente objetivo; cuyo fin principal es recaudar para la estructura, mantenida en sistema, pero sin importar la calidad de los sujetos.
El valor cívico, puede ser considerado como cualidad necesaria, en los más altos exponentes de toda función pública; cuyos atributos garantizan la fe de los ciudadanos en su gestión.

Alteraciones y democracia

Por esta misma razón cuando estos hombres públicos son indiciados, con irregularidades en los manejos de los bienes estatales, surge la duda y la falta de credibilidad social; debilitando con ello a la institución misma, la seguridad y la administración de justicia.
Esta claridad, libertad y virtud nos permite a través del cuarto poder, valorar la democracia de acción y pensamiento, con un Estado de derecho, que puede ser comprendido, y con la reacción suficiente para castigar a los responsables de los actos, hechos y prácticas corruptas en el país.

Claridad

“Los simples ‘informes transparentes’, que justifican descomunales faltantes en el erario público; impidiendo la penalización, amparados en la amistad o el vínculo partidario, da como resultado carencia de justicia”, afirmaba el demócrata alberdeño.

Los administradores del país y sus instituciones, a lo largo de nuestra historia reciente, han demostrado falta total de valores cívicos; de respeto al bien común, creando un festival de inseguridad en la población, perjudicando a jóvenes estudiantes, en su presente y futuro.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

La corrupción y los intereses del Paraguay

El país está dolido, al tener sus intereses hipotecados: al servicio de los vecinos. Sin posibilidad de obtener beneficios para nuestra economía. Por la corrupción sistémica vigente, en las hidroeléctricas. Según la TGC, si la ignorancia consume al gobierno, su poder recae en la injusticia. Necesariamente. Duele tal vez, conocer la responsabilidad que tiene cada ciudadano, al pedir claridad, libertad y virtud, en todos los emprendimientos, donde se comprometen los bienes públicos.  Con mayor razón, cuando se trata de acuerdos con los vecinos más poderosos del Mercosur.

La corrupción y la prescripción constitucional

A este flagelo solo podrá disminuirse y comprenderlo, respetando las prescripciones constitucionales, de un Estado de derecho, en democracia. Esto es así, según lo explica la TGC, porque todo poder nace de la corrupción y solo el derecho puede equivalerlo, para al menos dar posibilidad de defensa civil al pueblo. La costumbre de las democracias bananeras, ha hecho temblar a toda Latinoamérica, al decir una cosa y hacer totalmente otra. Resguardando intereses personales o comerciales, de los amigos, conocidos y correligionarios, en nombre de un sistema; total, la política, sin la exigencia de preceptos constitucionales vinculantes, es un simple festín, en manos de politiqueros: sin ética ni principios. Así es como se sigue confundiendo a la gente, sobre el bien común, con discursos y promesas vanas, que ocultan en la ignorancia, los intereses de unos cuantos. Algunas instituciones públicas necesitan ser saneadas y re-encausadas, para bajar el índice de hechos, actos y prác...

La corrupción y los contactos apropiados

La persecución de la corrupción “ contra ley ”, principalmente del contrabando ‘hormiga’, nos permite ver la gran corrupción florecer en la administración pública en todo el país. Según la TGC, al bajar la ignorancia en la ocultación del poder, sube la justicia y la seguridad social. Este juego en el procedimiento de la lucha, contra la corrupción, produce mucha confusión en cualquier gobierno; algunos de ellos, se centran solo a perseguir lo más visible y directamente sancionable, como lo es el contrabando minorista. Tan común desde la época colonial. Utilizando a los paseros como chivos expiatorios, de una corrupción sistémica a nivel aduanero.