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El Gobierno y la Corrupción

Si pudiéramos, en verdad, hacer una selección nacional, qué felices seríamos todos. Pero la “gran corrupción” ni la política puede llevarse al campo del fútbol; aunque en Paraguay todo es posible, por algo somos tildados como “el país más corrupto de Latino América”. Al menos esa es la percepción, sobre una tal transparencia sin objetividad.

La “transparencia”, que hoy en día es muletilla de cualquier político en Paraguay para tratar de justificar su quehacer “politiquero”.

Hasta hoy nadie quiere admitir que la corrupción no se puede combatir subjetivamente nombrando uno a uno los problemas.



Tal es así que un reconocido periodista de nuestro medio ha recomendado la lectura del mismo libro que ellos habían escrito para el anterior gobierno en el 2008; conclusión: nada ha cambiado en cinco años.

Como investigador y creador de la primera Teoría General de la Corrupción, debo reconocer que nada es más elocuente que la verdad expresada por este ilustre periodista. Eso es así porque la corrupción es sistémica; suba quien suba lo estará esperando para envolverlo, y ya se están dando los primeros signos que verifican la secuencia cíclica real a la hora de nombrar colaboradores.

Corrupción y pobreza

El periodista en su artículo sigue enumerando los problemas de la corrupción y la pobreza, recomendando al flamante presidente electo a que se convierta en el nuevo Quijote del país.

No se cuando se convencerán mis estimados ciudadanos que el único problema del Paraguay y el mundo es, precisamente, la corrupción, cuya realidad se debe considerar como un principio de ciencia, a fin de enseñar a la gente.

Solo conociéndola correctamente se podrá ir disminuyendo, a través de una doctrina, ya que la corrupción no puede desaparecer porque constituye la razón de ser del hombre mismo (triángulo corrupción-poder-ignorancia), y solo a través del poder se puede mejorar más rápidamente a favor de los más necesitados.


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