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El Derecho y la Corrupción

A simple vista, la página futbolera diría “estamos ante dos colosos del mundo”. El derecho es universal así como la corrupción.

Pero cuanta sorpresa saber que de “la corrupción” nació el derecho, justamente, para tratar de “curar” los males sociales e iniciar cierta civilización; pero el hombre llegó, a través del poder de la política, a aplicar el derecho utilizando sistemas de corrupción. Sistemas bien determinados, aparentemente legales, ya sea en democracia o en dictadura, que buscan hacerse con el control manifiesto de todos los poderes del Estado, incluido, si se puede, el cuarto poder.



Así se manifiesta la “gran corrupción”, apoyada por el brazo ejecutor de la “pequeña”, y que cuando logran un sistema dictatorial hasta hacen creer a la mayoría de la población que ciertas acciones, totalmente ajenas al Derecho, son correctas “políticamente”. Esto va coartando la libertad y los demás derechos humanos universales, derechos éstos que son desplazados por la vida del cerdo, vivir “para comer” y “comer” para vivir.

El velo
La ilusión de la percepción del derecho hace creer y pedir a la clase afectada, que es la mayoría, justicia y solución a sus problemas, surgidos a nivel estructural, normalmente, por la corrupción aplicada por sus propios representantes constitucionales electos,  que ganaron a “votazo” limpio pero financiados a través del fraude a la Constitución y al soberano pueblo, cuyo derecho está contaminado por la ignorancia.

La ejecución de ese “derecho a la ignorancia” está en manos de los llamados “politiqueros” de turno, en perjuicio de la verdadera democracia que tanto nos gusta en La tino América.
Democracia que debería estar amparada por el derecho con equidad y justicia.

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