Ir al contenido principal

La corrupción y el monismo

Unificación impostergable

Un parroquiano de Pilar, preocupado, afirmaba: “Estoy de acuerdo con el monismo, ante la corrupción sistémica en el manejo público”.
Según la TGC, la ignorancia, al tener grados clarifica los objetivos. Este principio de ciencia da la posibilidad en la vigencia de una democracia de verdad, de acción y de pensamiento, desentrañar los elementos de la corrupción sistémica y su importancia, para el buen uso de los bienes públicos.
El planteamiento de “monismos”, podría acabar con la disfuncionalidad discrecional, creada en el uso de los poderes, entregando abusivamente remuneraciones, que escapan a las posibilidades reales de la economía nacional, pero que se impusieron como caballito de la corrupción sistematizada.

Igualdad constitucional

“Al ser una institución de orden público, tanto en sus normas como en sus funciones, todos son iguales, me parece”, insistía el ciudadano del Sur.
Aquí el poder y la función pública, siempre fueron un premio sin límite, de los que más ganan en la apuesta electoral; carcomiendo a las instituciones hasta la más funesta consecuencia, frente a todo tipo de abuso de derecho y falta de justicia.
Este criterio de tratar de unificar el derecho de la función pública; para tratar de respetar la carrera de los funcionarios, debe ser, prima facie, para responder a criterios de claridad, libertad y virtud.

El futuro público

Porque está demostrado que un Estado de derecho, mal usado por el poder, a través de la ignorancia, haciendo una discriminación insidiosa, entre los electos, nombrados y contratados, lleva inexorablemente a un caos social: cuando unos pretenden ganar más que otros, pese a que la función resulte de una misión debida y honorable, y no relativa al mérito o la producción.
En fin la ignorancia y la obscuridad, siempre han impedido el monismo y el cumplimiento.


Comentarios

Entradas más populares de este blog

La corrupción y los intereses del Paraguay

El país está dolido, al tener sus intereses hipotecados: al servicio de los vecinos. Sin posibilidad de obtener beneficios para nuestra economía. Por la corrupción sistémica vigente, en las hidroeléctricas. Según la TGC, si la ignorancia consume al gobierno, su poder recae en la injusticia. Necesariamente. Duele tal vez, conocer la responsabilidad que tiene cada ciudadano, al pedir claridad, libertad y virtud, en todos los emprendimientos, donde se comprometen los bienes públicos.  Con mayor razón, cuando se trata de acuerdos con los vecinos más poderosos del Mercosur.

La corrupción y la prescripción constitucional

A este flagelo solo podrá disminuirse y comprenderlo, respetando las prescripciones constitucionales, de un Estado de derecho, en democracia. Esto es así, según lo explica la TGC, porque todo poder nace de la corrupción y solo el derecho puede equivalerlo, para al menos dar posibilidad de defensa civil al pueblo. La costumbre de las democracias bananeras, ha hecho temblar a toda Latinoamérica, al decir una cosa y hacer totalmente otra. Resguardando intereses personales o comerciales, de los amigos, conocidos y correligionarios, en nombre de un sistema; total, la política, sin la exigencia de preceptos constitucionales vinculantes, es un simple festín, en manos de politiqueros: sin ética ni principios. Así es como se sigue confundiendo a la gente, sobre el bien común, con discursos y promesas vanas, que ocultan en la ignorancia, los intereses de unos cuantos. Algunas instituciones públicas necesitan ser saneadas y re-encausadas, para bajar el índice de hechos, actos y prác...

La corrupción y los contactos apropiados

La persecución de la corrupción “ contra ley ”, principalmente del contrabando ‘hormiga’, nos permite ver la gran corrupción florecer en la administración pública en todo el país. Según la TGC, al bajar la ignorancia en la ocultación del poder, sube la justicia y la seguridad social. Este juego en el procedimiento de la lucha, contra la corrupción, produce mucha confusión en cualquier gobierno; algunos de ellos, se centran solo a perseguir lo más visible y directamente sancionable, como lo es el contrabando minorista. Tan común desde la época colonial. Utilizando a los paseros como chivos expiatorios, de una corrupción sistémica a nivel aduanero.