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La corrupción sistémica: Trampa legal

La situación de los intereses económicos, amparados en la “libre empresa”, convierte en trampa legal, cuando entra a tallar la ignorancia interpretativa, a favor de la corrupción sistémica.
Según la TGC, toda ley tiene dos caras: una de corruptis y otra de justicia. Es decir, una sola interpretación puede llevar a la sabiduría o la ignorancia e injusticia.
En teoría económica, la facultad de cobrar y recaudar a favor de quienes manejan el poder fáctico financiero, sobre la generalidad de los ciudadanos, cobrando intereses por créditos de consumo de hasta el 56 % de interés, resulta una anomalía y no una regla admitida por la ley, como quieren hacer entender ciertos grupos de opinión.

Así es como muchos trabajadores con sueldo mínimo, terminan perdiendo hasta lo poco que tienen, al no poder cubrir la deuda.
Los representantes del pueblo están tratando de esclarecer estos negociados, llamados trampas “legales”, que afectan a los incautos de la propaganda económica del “crédito fácil y rápido”.
El poder legislativo, pretende reducir hasta un máximo del 30 % el porcentaje de los intereses.

La corrupción, sostenedora de esta industria usuraria, en contra de miles de ciudadanos, sirviéndose, de los poderes fácticos, comienza el amedrentamiento con la famosa “acción de inconstitucionalidad”. Para seguir prevaleciendo en sus ganancias extremas, en contra de los usuarios, normalmente forzados a realizar tales créditos por el monopolio e inflación crecientes, descompensada con los salarios, convirtiendo una pretensión comercial en el más obscuro sistema de corrupción intraley.

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