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La curación democrática, el principal "método anticorrupción"

Existen básicamente dos formas de luchar contra la corrupción. La primera y más difundida, a través de la batalla moral, de la imposición de unos valores sobre otros, dentro de regímenes totalitarios. Los agentes o "zares" anticorrupción son como emperadores o superpoderosos que arremeten contra los infames "corruptos". Aquí no se tendrá en cuenta ningún tipo de derecho procesal ni mucho menos humano.
Mantiene el sistema de inquisición, y por ende, favorece al abuso del gobierno o grupo de gobierno de turno por sobre los opositores. Salvo raras situaciones, pero muy escasas, donde el nivel ético de los ejecutantes gubernamentales resulte en una objetividad e imparcialidad, precisamente, "incorrompibles".


Esta última palabra nos permite definir la dificultad de partir de la premisa o el preconcepto de un ser humano "incorrompible" para hablar de lucha anticorrupción. Una especie política(es y debe ser político pues actúa en la esfera del gobierno; de un poder del Estado)de "superhombre", de salvavidas procesal, cuyo surgimiento se debe más a la providencia que a la acción sistemática o contínua de los ritmos sociales.

Ahora, el segundo tipo de lucha anticorrupción, exige mucho más a los "directores". Resulta de un sistema "objetivo" de apreciación. Va acorde al respeto de los derechos humanos y constitucionales fundamentales de toda persona sujeto a proceso. Es básicamente un procedimiento que vincula a los tres poderes del Estado y a la ciudadanía toda.


Es el sistema de curación democrático, donde a la par de DAR EL PODER A TODOS LOS CIUDADANOS a través del conocimiento pleno de sus derechos y deberes, y de la forma de ejercerlos, se lleva adelante una VERDADERA POLÍTICA, basado en los intereses axiomáticos o escala de valores propios de un pueblo; de una nación.

La propia democracia, el sistema republicano y la igualdad ante la ley, fueron en su origen instituciones jurídicas y políticas creadas con el fin de disminuir la corrupción. Al ser todos dueños de un bien común, y todos con igualdad de oportunidades para ejercer su defensa. Pese a que en la realidad su ejercicio dependa de la cualidad política de los que aspiren a representar a esa "masa" de propietarios del bien social.

Por eso el primer método anticorrupción es la democracia; ningún gobierno autocrático puede ser eficaz contra la corrupción. Ningún sistema que quiera basar su "combate" en una sola persona puede ser efectivo, sino más bien represivo e inhumano. Es decir, favorecerá tal vez a disminuir la corrupción, y a la vez, irá destruyendo las bases mismas de la esencia como seres humanos libres en toda su existencia.

Por ello, humanicemos el poder y construyamos una mejor democracia, puesta al único fin esencial de la civilización: la curación social.

Recuerdo lo que ya manifiesto desde mis primeros libros: "son la ignorancia y la corrupción el trabajo central del poder, de la política. Aquellos que se ocupan en aumentarlas son falsos políticos. Los verdaderos se ocupan en disminuirlas". Ya sabrá dilucidar el lector el porqué unos se ocupan de aumentar los índices y otros de disminuirlas. ¿No consiste en eso precisamente nuestra coyuntura política en Paraguay de cara a las elecciones del 2013? ¿En qué sistema basan sus políticas cada uno de los participantes candidatos y referentes?

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