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La igualdad social y el curacionismo(II)

 Una parroquiana de Asunción me dice: ¿Cuál es la igualdad entre ciudadanos? ¿O existen de primera y de segunda para la ley?

Según la TGC, todos somos iguales ante la ley. No se admite la ignorancia ante el derecho.

–Pero, si eso es cierto, los señalados e imputados con pruebas deberían estar en la “universidad”.

Aquí surge una cuestión muy interesante. El porqué se deben distinguir muy bien los dos tipos de corrupción, científicamente, para poder afirmar que no existe igualdad entre ciudadanos. Y peor, que existan ciudadanos de primera y de segunda.

–Pero, eso ocurre. Los indicados con documentos son salvados por sus pares, al estilo politiquero.

Lo primero que se debe intentar comprender es el artículo 8 del Código Civil. Que no se admite la ignorancia de la ley, a nadie, sean ciudadanos comunes y, con más razón los supuestos funcionarios públicos. En quienes debe primar, incluso, el principio de responsabilidad ante su función.

–Entonces, estos excluidos políticamente, al cometer corrupción, no son funcionarios públicos, y les favorecen sus fueros del poder.

Parecería que esa es la interpretación de quienes votaron para ser archivadas las acusaciones de la Fiscalía, dejando de lado las propias Convenciones Anticorrupción vigentes.

Piensan que se deben callar y volver a esperar otro año, a que se calmen las aguas. Como siempre se ha hecho, en la gran mayoría de los casos.

–¿Cómo se entiende que sus empleados tienen más responsabilidad y son imputados, decretándose su detención?

Al existir una mala interpretación de la ley ocurre la corrupción sistémica, a través de los poderes.

La única forma de evitarlo es entendiendo muy bien que la ignorancia no da fueros. Cuando ya existe un acto corrupto, cometido por estos funcionarios públicos, la investigación no puede estar supeditada a un enclave coyuntural.

Quienes depositaron sus votos pueden caer en esta ignorancia, demostrando que la gran corrupción es un mal eminentemente de la función pública.

Únicamente, el “primer poder” en toda democracia, puede corregirlo, de modo a no seguir desprestigiando a nuestro sistema político, que pregona la igualdad entre ciudadanos y la lucha contra la ignorancia en sociedad, como base para la existencia de un pueblo verdaderamente libre.

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