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El circo

Una parroquiana de Asunción me dice: “Hacer patria debería ser que los diputados y demás renuncien al 50% de su sueldo a favor del país…”

Según la TGC, del poder usando la ignorancia, surge la corrupción en cualquier sistema.


La ignorancia de la ley es el divisor de todos los poderes de un Estado, más si es social de derecho, donde el respeto de los compromisos a favor de la población son de cumplimiento obligatorio, que al no ser cumplidos o directamente negarlos constituye: injusticia que es la corrupción sistémica en acción, tan devastadora en toda latinoamérica. Donde casi siempre, hasta hoy, se olvidan que la politiquería no puede primar sobre la ley y el derecho.


“Fácil es decir, como se debe renunciar a la gente, mientras uno participa en el circo” -reafirmó.


Los espectáculos públicos para conseguir aumentos, justo como en  el caso de los educadores y los médicos, siempre son ocasión ideal para que la población pueda comparar la vida en claridad.


Como estamos maniatados por culpa de la falta de práctica correcta de la democracia, la de verdad, pagamos en silencio millonarios errores, que deberían estar pagando los responsables de tales acuerdos, decisiones, conforme lo establece la Constitución, y demostrar al mundo exterior que estamos tratando de bajar la corrupción sistémica.


La democracia, no debe ser un apañador de tinterillos políticos, que buscan solucionar su ideología parcial; llenando de mentiras y farsa a la gente.


Aquí nos damos cuenta de la importancia de la democracia. 


Hasta los mismos dueños de los poderes se dan cuenta de la falencia de los futuros encargados de las instituciones públicas, cuya consecuencia pagamos todos a nombre del Estado.


Porque el Estado somos todos y la democracia se fundamenta en la soberanía del pueblo, conforme lo establece nuestra Constitución Nacional, por ende, pongamos fin al circo y a la corrupción.


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