Ir al contenido principal

La vergüenza

Una parroquiana de Luque me dice: “Tengo vergüenza de hacer política”.

Según la TGC, la ignorancia es la materia prima de la política en la corrupción sistémica.


La marcha de un Estado de derecho se mide normalmente a través de la justicia a favor de todos.


Si aflora la injusticia en lo pequeño o en lo grande, hay corrupción generalmente en los encargados de administrar. Usan la cara “de corruptis” de la ley, haciendo creer a la generalidad, la carencia de pruebas, ante casos muy notorios, terminando en penas irrisorias, sin posibilidad de recuperar los perjuicios causados como funcionarios públicos. Conste que la Constitución nacional, prevé su obligación de reparar, de su propio peculio, por el principio de responsabilidad.


“Pero acá se le condena a un político y después sale sin pisar la cárcel, ¿Qué es eso?”, se preguntó la dama.


La claridad de su pregunta, construye socialmente la impunidad; ante la vista del pueblo. Parece que la justicia está al servicio de los acomodados y peligrosos, devastadores de los bienes de todos, sin embargo, son libres con condena.


Es la característica de un Estado latinoamericano, que como el nuestro, le puede dictar cátedra de antiética a cualquier otro.


“En verdad nos gusta la  farsa y el chisme político…”- acotó.


La ideología usada en nuestra política busca siempre encontrar sacar ventajas personales con grandes promesas, sin posibilidad de cumplir; pero sí simular, aprovechando la falta de preparación en la ciencia y dar todo a la acción, ofreciendo cargo y puestos a mansalva, mostrando falsa mayoría, comprando conciencia y amparando luego a la ignorancia en vergüenza, ante la corrupción sistémica.


Comentarios

Entradas más populares de este blog

La corrupción y los intereses del Paraguay

El país está dolido, al tener sus intereses hipotecados: al servicio de los vecinos. Sin posibilidad de obtener beneficios para nuestra economía. Por la corrupción sistémica vigente, en las hidroeléctricas. Según la TGC, si la ignorancia consume al gobierno, su poder recae en la injusticia. Necesariamente. Duele tal vez, conocer la responsabilidad que tiene cada ciudadano, al pedir claridad, libertad y virtud, en todos los emprendimientos, donde se comprometen los bienes públicos.  Con mayor razón, cuando se trata de acuerdos con los vecinos más poderosos del Mercosur.

La corrupción y la prescripción constitucional

A este flagelo solo podrá disminuirse y comprenderlo, respetando las prescripciones constitucionales, de un Estado de derecho, en democracia. Esto es así, según lo explica la TGC, porque todo poder nace de la corrupción y solo el derecho puede equivalerlo, para al menos dar posibilidad de defensa civil al pueblo. La costumbre de las democracias bananeras, ha hecho temblar a toda Latinoamérica, al decir una cosa y hacer totalmente otra. Resguardando intereses personales o comerciales, de los amigos, conocidos y correligionarios, en nombre de un sistema; total, la política, sin la exigencia de preceptos constitucionales vinculantes, es un simple festín, en manos de politiqueros: sin ética ni principios. Así es como se sigue confundiendo a la gente, sobre el bien común, con discursos y promesas vanas, que ocultan en la ignorancia, los intereses de unos cuantos. Algunas instituciones públicas necesitan ser saneadas y re-encausadas, para bajar el índice de hechos, actos y prác...

La corrupción y los contactos apropiados

La persecución de la corrupción “ contra ley ”, principalmente del contrabando ‘hormiga’, nos permite ver la gran corrupción florecer en la administración pública en todo el país. Según la TGC, al bajar la ignorancia en la ocultación del poder, sube la justicia y la seguridad social. Este juego en el procedimiento de la lucha, contra la corrupción, produce mucha confusión en cualquier gobierno; algunos de ellos, se centran solo a perseguir lo más visible y directamente sancionable, como lo es el contrabando minorista. Tan común desde la época colonial. Utilizando a los paseros como chivos expiatorios, de una corrupción sistémica a nivel aduanero.