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La tentación

Una parroquiana de Asunción me pregunta: “¿Será la prensa el motivo para delinquir?”.


Según la TGC, el poder hace su interpretación en la sociedad.


Aquí se plantea la gran duda, ante la claridad de los hechos públicos sobre el vivir ciudadano, donde la encargada de informar es la prensa libre, en un Estado democrático. Porque en los Estados totalitarios nadie puede opinar sin recibir el beneplácito del poder absoluto y todas las opiniones deben ser positivas al sistema.


“Eso es cierto. Antes, en otra época, solo nos mirábamos y la risita, si había opiniones…” -mencionó la dama.


Esa misma situación se plantea cada día, con mayor compromiso para la prensa libre.


El pasado pero no olvidado, de tanto en tanto, los funcionarios no tan jóvenes piensan que el ayer ido, fue tal vez mejor; si está en los poderes, ya que nadie podía cuestionar los abusos y disparatadas cometidas por quienes se amparaban en sus cargos.


“Es que la sensación y la tentación es grande en los cargos…” -comentó discreta.


Tal vez, esa combinación se da a través de la ignorancia social, que es ley en la práctica constante de la gente. Vendría a ser la ideología movida, muchas veces, por intereses personales. Sin embargo, puede ser un principio para ir corrigiendo opiniones muy alejadas de la realidad de los hechos, actos o prácticas que el cuarto poder siempre está pescando, para informar y formar en una democracia social de derecho. Hasta hoy pisoteada por una corrupción sistémica sin posibilidad de solución, ya que las sanciones impuestas a los “iniciados” y penalizados solo molestan unos días a la prensa; a los mismos escrachantes, de los habitantes acomodados disfrazados de elegantes industriales al amparo de los poderes.


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